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Anhelo

Después de tantas palabras derramadas, de tanta vida recorrida y tantas historias; despiertas aquí, apuntando hacia mi tus iris de luz e inquietos, que son mi cima, mis ganas de presente y de futuro, mi paraíso y mi aliento.

Retorno a la esencia

Volví al camino angosto, sinuoso, a ese que nadie quiere recorrer por temor a resbalar. De frente, adelante, imperturbable. Volví a apostar la vida, a transformar lo más mínimo. Lo esencial. Navegando directo hacia lo que creía imposible. Corriendo como niño entre guijarros y espinos. Lastimado pero alegre de haber abrazado al fin un camino para andar.

Ternura

Te mezo tierno hasta que cierres tus ojos pensando que, mañana, no podré contenerte en mis brazos Serás tú, solo tú, mujer diosa, diosa mujer.

Golondrina de otoño

Golondrina de otoño: estás pero no estás. La vida cotidiana no significa. Sí significan las alas entrelazadas y las canciones de la lista de reproducción. Mis ganas de volar aún están tibias como habitación a media luz. Golondrina de otoño: nuestro lenguaje es silencioso y nuestro desplegar de alas es solitario. Las ganas de romper con todo y los años de espera me abofetean celosos. Y ahora vuelvo, pienso, noto, lloro, que lamentablemente no haya esperado lo suficiente.

La verdad del asunto

Anochece. La ciudad aún es un buen escenario. Aunque no conozcamos el guión. Lo que un día nos dio risa ahora nos silencia. El problema está en que no sabemos hacer. Mientras intentas que no se repita. Las horas se derriten esperando el milagro. Noche, hormonas, suavidad y amor. Ya nada es real... Noche, hormonas, destrucción y temor. En realidad temes que todo esto sea real. Pero no, no temas, En esta batalla siguen habiendo solo dos bajas. Nada es tan superficial. El problema es que muero aunque no quiera. En realidad sí quiero.

Optimismo

El cielo está manchado de nubes. Las calles infestadas de esquinas. Los árboles repletos de hojas hacinadas. Las montañas sepultadas por la nieve. Tu cuerpo carcomido por la piel. Mi odio aplastado por el estoicismo.

¿Qué te pasa?

- Me pasa que transcurro del frío más combustible al calor más glaciar. Me pasa que la cercanía se convierte en una lucha entre fundir o alejarse. Me pasa que descamo mis espinas y me dejo arrancar. Me pasa que estoy desnudo y desarmado.