Palabrerías

Mi cuarto es tan alto como el techo de un mall
y tan extenso que hasta hace eco
Los libros y las copas duermen siesta en un rincón
Los parlantes lanzan música que rebota buscando algún oído
El idioma cómplice y juguetón permanece encerrado entre mis labios
La noche se desliza quieta

Enamorado de la soledad
enciendo como pedernal cuando me refugio

Comentarios

R.F Yáñez dijo…
Bonito.
Es evidente que tus versos buscan actualidad y tecnología para alimentarse, y te funciona a la perfección.
Me recuerda a algo que leí hace poco sobre que, hoy por hoy, el hombre se aleja cada vez más de la sociedad, quedando sólo.
Antisociales somos, sin darnos cuenta.

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