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Matilde

¡Ven! Descubramos cómo el corazón se desvanece y resbala entre maullidos metálicos. Observemos atentos cómo la vida ha llegado a su última corchea y nos deshacemos en llantos y penas por quien se ha ido. En realidad, amor, la vida no fallece. La materia se transforma y las vivencias son nuestro verdadero resultado. ¿Qué importa si fuimos co-rectos? ¿Qué importa si cabeceamos contra las paredes? Si en realidad, cuando morimos, no morimos. Sólo no estamos. Nuestra existencia sigue ahí: hijos, obras, recuerdos. Cada campanada suena distinto, pero todas se apagan. Ya no somos dueños de nuestro espíritu. Vivimos en el alma de quienes nos aman.

¿Lejanía?

Me gustaría tenerte sólo un poco más cerca, algo así como fundidos desde el pecho hasta las rodillas. Me gustaría sentir como ese inquieto universo tuyo se contrajera nuevamente hasta ser chispa de creación. Quiero ver desprenderse el otoño de tu tronco y abrigar mi desnudez hasta una nueva primavera. Quiero acercarme sólo un poco más y no solo sentir, sino ser tu savia, tus músculos y tu piel hasta olvidar nuestro pasado carnal. Me gustaría aprender que, al final de todo, somos dos dioses fundidos desde el pecho hasta las rodillas. Binidad.

Palabrerías

Mi cuarto es tan alto como el techo de un mall y tan extenso que hasta hace eco Los libros y las copas duermen siesta en un rincón Los parlantes lanzan música que rebota buscando algún oído El idioma cómplice y juguetón permanece encerrado entre mis labios La noche se desliza quieta Enamorado de la soledad enciendo como pedernal cuando me refugio

Frivolidad

El ánima ha cerrado la puerta por fuera y ha salido a brindar con la sangre que le sale del pecho.

Siempre adelante

Mira hacia atrás, al origen de todo, al amanecer de todo, al nacimiento de todo. Mira al inicio del resplandor y date cuenta, querida, que nada ha sido en vano, que el camino se hace con pasos, que existen cimas y simas. Ahora mira adelante, a la proximidad de todo, a la elección de todo, a la libertad de todo. Aprecia el nuevo paisaje, sorpréndete y maravíllate, Si sigues mirando hacia atrás avanzarás pensando que vas retrocediendo.

Despedida

Te vi jadeando en la sala de hospital Era tu último día en este planeta Yo salí a caminar, con tus ojos mirándome desde dentro Abrías tu espíritu al último adios Y lo unico que pude hacer fue besarte Aún no aprendo a resucitar gente Ahora extraño esos ojos ofensivos Esa piel escandalosa e inflamable Y tus ganas de ir contra lo establecido Camino con tus ojos mirándome desde dentro Pero ya no lloro Me abriste el espíritu al último adios

Valentía

Hazlo rápido que mi mejor muerte es bajo la guillotina.