Te dejé ir Casi morí Pero viví Creí Hice Tuve Amé Luché Cambié Confié Sentí Fuí Pero acá este vacío se puso tonto Sigue esperando a los pies de tu cama
Adelante caminas eres mi reflejo en las vitrinas Tus huesos altaneros parecen indestructibles Como alfileres de acero en el vacío No te basta con acoger al viajero Ser decente no es suficiente Nada es más extenso que un momento Posees solo barro refinado Y un poco de calor entre la niebla ¿Quién te despide, Gregorio, cuando mueres? ¿Te esperan allá? Dejas miligramos de grandes ideas La trascendencia de una gota de lluvia Lanzas decisiones desimportantes Descansa, nada importa Nadie sabrá cuál es tu canción favorita El amor quedará congelado en tu pubis Camina adelante aletea eres fuerte Orgulloso vencedor ante el dios cucaracha Ni siquiera la muerte te alcanza aun La vida coagula en medio del pecho Hunde la cabeza en tu orgullo y existe Eres único como cartón de cartonería Ser suficiente no es decente De rodillas ganas la pelea
Me contaron que anteayer la viste. Fue un choque de trenes en mi esternón. Nadie supo todo lo que llevo roto acá. Desde que me fui -O que se fue, ya no recuerdo bien-. Si la ves de nuevo dile que me lleva de la mano, aún después de mucha vida; que a diario me abraza, distraído con algún recuerdo de esos que guían una existencia entera; que antes andaba por ahí sin arrepentirme, pero hoy lamento haberle soltado la cadera; que mi historia quedó partida en dos: antes de ella y después de ella; que no la espero, pero que la añoro. Si la ves de nuevo dile, por favor, que venga a contarme si está bien, si ha encontrado un abrazo, si ha llamado a un lugar su hogar. Porque yo me quedé acá en el fondo. Envejecí tejiendo bucles con la vida y sin ella no he podido ser el soñador que soñé.
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