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Palabrerías

Mi cuarto es tan alto como el techo de un mall y tan extenso que hasta hace eco Los libros y las copas duermen siesta en un rincón Los parlantes lanzan música que rebota buscando algún oído El idioma cómplice y juguetón permanece encerrado entre mis labios La noche se desliza quieta Enamorado de la soledad enciendo como pedernal cuando me refugio

Frivolidad

El ánima ha cerrado la puerta por fuera y ha salido a brindar con la sangre que le sale del pecho.

Siempre adelante

Mira hacia atrás, al origen de todo, al amanecer de todo, al nacimiento de todo. Mira al inicio del resplandor y date cuenta, querida, que nada ha sido en vano, que el camino se hace con pasos, que existen cimas y simas. Ahora mira adelante, a la proximidad de todo, a la elección de todo, a la libertad de todo. Aprecia el nuevo paisaje, sorpréndete y maravíllate, Si sigues mirando hacia atrás avanzarás pensando que vas retrocediendo.

Despedida

Te vi jadeando en la sala de hospital Era tu último día en este planeta Yo salí a caminar, con tus ojos mirándome desde dentro Abrías tu espíritu al último adios Y lo unico que pude hacer fue besarte Aún no aprendo a resucitar gente Ahora extraño esos ojos ofensivos Esa piel escandalosa e inflamable Y tus ganas de ir contra lo establecido Camino con tus ojos mirándome desde dentro Pero ya no lloro Me abriste el espíritu al último adios

Valentía

Hazlo rápido que mi mejor muerte es bajo la guillotina.

Treinta

Está bien. Es cierto. Tengo treinta pero treinta es solo un dato. Lo importante es que a los treinta ya no se viven las cosas de antes de los treinta. Donde antes de tener treinta tuve veintinueve. También tuve dos, tres y quince, pero nunca treinta. Aunque debo confesar que treinta siempre me interesó treinta casi tanto como veinticuatro. pero a los treinta le deberé siempre mi vida porque ahora, con mis treinta, te encontré.

Huida

Las almas olvidadas reclaman por tí testigos doloridos de tu partida inminente hacia otros soles cuando sin querer serlo fuiste tu propio juez. Tienes la técnica, pero no la esencia suficiente para escapar sin esperar que el tiempo nos vea. Subes mientras las cabezas ruedan, brillas cuando las calderas de apagan y las banderas que hiciste flamear añoran tu regreso, levantandose y flotando ante cualquier brisa. Tu órbita continúa cruzando la salida. Sin embargo estoy acá, en el canto del infinito mezclando la fortuna de mi convicción y mi pecho apuñalado, la felicidad del hallazgo y las alas rotas por la huida. Y desde acá espero que las horas muertas hayan quedado atrás. Entiéndelo. Eres tu órbita. Yo solo intento ser tu sol y tu satélite.